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miércoles, 2 de abril de 2008

La función de la Filosofía y su relación con las ciencias en general y la política

Para poder plantear la tarea y función de algún fenómeno, debemos de antemano conceptualizarlo y partir del concepto para encontrar su tarea o función.

La filosofía en su historia siempre se ha mostrado como problemática y paradójica. Eso hace difícil nuestra tarea de conceptualizarla y por lo tanto debemos buscar características comunes a aquello tan problemático como lo es la filosofía para poder darle una definición.

Aristóteles define a la filosofía como un “discurso lógico, sistemático y totalizante sobre la realidad a partir de la esencia misma de las cosas”. Para lograr este discurso debemos tener entonces un saber sobre la totalidad de lo existente.

En Kant surge el giro copernicano donde la filosofía ya no es un discurso sobre la totalidad, sino un discurso sobre el discurso científico, para determinar sus condiciones de verdad y validez. Para este filósofo la pregunta por el hombre resume las preguntas de la filosofía, ya que la única manera de llegar a la realidad es a través de nosotros mismos. Entonces: ¿Qué hay de lo incognoscible? ¿Dios? ¿La realidad natural en otros mundos que según los físicos teóricos modernos podría ser bajo otras leyes físicas y que es imposible conocer? ¿Lo que se sabe que puede existir pero no tenemos certeza de si existe o no, al no haber un método para conocerlo como los milagros, las apariciones, la vida inteligente en otros mundos, en general los fenómenos inexplicables? En resumen: ¿lo que no estamos en potencia de poder descubrir no es parte de la totalidad porque sencillamente no es humano? Entonces en la explicación de Kant: ¿solo lo humano es lo total?

En definiciones enfocadas sobre el quehacer en pos del desarrollo humano, Hegel define filosofía como conciencia conceptual de la época, Hurssel define al filósofo como “funcionario de la humanidad”; como igualmente, antaño Sócrates se constituyó como la conciencia crítica de su sociedad.

Bertrand Russell define filosofía como la zona donde ya no se puede conocer por medio de los métodos de las ciencias especiales o que no es ni puede ser tratada por la teología. Aquí vemos un concepto sobre la filosofía que le da autonomía en su método y desbanca la concepción positivista de la filosofía.

En el trasfondo de todas estas definiciones hay un punto en común con el cual podemos en síntesis definir filosofía y plantear de allí su tarea o función: “La filosofía es un saber radical y sistemático, que versa sobre la totalidad de lo existente, del hombre y las cosas, y ello marca su punto de diferencia con el conocimiento de las ciencias particulares”.

Al analizar la historia de la filosofía podemos sintetizar sus tareas y funciones. Sí, son varias las tareas y funciones de la filosofía debido a que el quehacer filosófico es abundante y no puede reducirse a una tarea o función, porque su enfoque que es la totalidad de lo existente, tiene varios puntos de vista dependiendo del sistema filosófico.

Las tareas y funciones de la filosofía son:

1. Conceptualizar todo en cuanto existe desde un punto de vista de la totalidad.
2. Autoliberarnos y autorrealizarnos al trascender de lo cotidiano (Que constituye la base para iniciarse en la praxis filosófica)
3. Transformar la totalidad de la realidad


La relación de la filosofía con las ciencias en general ha sido histórica, la filosofía en la antigüedad se constituyó como la totalidad de los saberes especialmente desde Aristóteles. Desde que las ciencias particulares históricamente ya no se pudieron ver desde un punto de vista total sino desde un punto de vista específico, las ciencias se fueron desligando de la filosofía. Es decir, desde que la biología no se pudo estudiar teniendo en cuenta todo lo existente debido a su especialización y a sus cantidades ingentes de conocimiento en su especificidad; ya no podría ser parte de la filosofía cuyo tema central es la totalidad de lo existente.

La filosofía en la actualidad, en relación con las ciencias y bajo un enfoque positivista, podríamos verla como esa vieja mujer desgarrada y que ya le queda poca tarea en la realidad. Por ello, con la filosofía de Comte, el objeto de la filosofía se ve reducida al análisis del hecho científico, en otras palabras, se reduce a una epistemología.

Esto podríamos replicarlo con la relación filosofía-ciencia que define Mario Bunge: la filosofía no solo debe reducirse a una teoría de las ciencias, a una epistemología que solo deba interesarse por la estructura lógica de las teorías acabadas, sino también a su metodología.
A tal punto a llegado la absolutización del conocimiento científico que muchos consideran a la filosofía como una ideología sin razón de ser, que es anacrónico hablar de filosofía, hasta el punto de que la función de fundamentar el hecho científico tiende hoy a remitirse en el interior de cada ciencia.

Los métodos y la ciencia no deben ser fines en sí mismos, por que al desenfocar la tarea de la filosofía en relación con la ciencia, surgen las ideologías que absolutizan los alcances del conocimiento científico, suscitando factores que alienan al hombre. Por lo tanto, la ciencia en relación con la filosofía humanista se convierte en un medio para la humanización del hombre.

La relación de la filosofía con la política, se basa en la función de la filosofía como transformadora de la realidad, en este caso sería como transformadora de lo social.

Desde los griegos se inició el estudio de la política pero desde un horizonte ético y metafísico con una visión práctica de la política en su vida comunitaria. Desde el punto de vista del realismo – o visión maquiavélica - la actividad política cambió, se volvió autónoma y solo se refiere a la consecución y mantención de las estructuras de poder. Este es el punto de vista de las políticas actuales en el país, donde solo importa como obtener y mantener el poder; y, la política como humanismo es desechada. En el realismo positivista solo importa el análisis del ser social, de las estructuras de poder y que no implican para nada al campo filosófico como horizonte metafísico, ético y de valores. En el realismo marxista la política no sería más que el reflejo del proceso económico, expresada a través de ideologías referidas a la praxis, cuyo problema central sería el Estado y el problema del poder.

El realismo político es la política de la fuerza, la política actual. Solo desde la filosofía con una visión crítica y una inculcación de valores se puede montar un camino en pos de la alteridad, donde la praxis política no solo se interese en el poder, sino como mediación en función del hombre como fin y en el desarrollo social.